Las Islas Feroe no tienen grandes monumentos: lo que se viene a ver es el paisaje. Acantilados verticales, cascadas que caen al mar, pueblos de tejados de hierba y colonias de aves marinas.
Casi todo se recorre en coche desde Tórshavn o desde Vágar, la isla del aeropuerto. Ten en cuenta que algunos de los lugares más famosos cobran una tasa y que el tiempo decide más que tu itinerario.















